En «Que agiten mi corazón escarapelado», la autora se vale de una escarapela como símbolo patrio para cubrir a un país fracturado y asolado por el desencanto de sus 200 años y las crisis sociales que sufre.
En «Que agiten mi corazón escarapelado», la autora se vale de una escarapela como símbolo patrio para cubrir a un país fracturado y asolado por el desencanto de sus 200 años y las crisis sociales que sufre.