Leímos «El enano. Historia de una enemistad» de Fernando Ampuero y este es nuestro comentario

Todos tienen un punto de partida. Incluso aquellos que gozan de un amplio reconocimiento en determinada área u oficio, privado o público. Fernando Ampuero no es la excepción. Antes de ser uno de los escritores (vivos) más leídos y vendidos del Perú, fue un joven periodista que intentaba abrirse paso escribiendo en “Caretas”, o luego estando al frente de programas de televisión que llegaron a convertirse en una ladilla para los gobiernos de turno.

Pero en su camino rumbo al (para muchos ansiado) éxito, Fernando no enfrentaría solo obstáculos profesionales o de corte político, sino además tendría que lidiar con problemas más bien personales o íntimos. ¿La razón? Un colega tan talentoso como él, pero que nunca pudo superar el terrible mal de los nuevos tiempos: la envidia.

Así podría resumirse brevemente “El Enano. Historia de una enemistad”, una de las más geniales obras escritas por el también autor de “Paren el mundo que acá me bajo” o “Hasta que me orinen los perros”. El texto, reeditado con acierto por Tusquets este 2018, es la descripción de todo lo que Hache hizo año tras año para incomodar (o siendo algo más crudo, para joder) a Fernando.

Fernando y Hache se conocieron precisamente en “Caretas”, legendaria revista que en algún momento tuvo a algunas de las mejores plumas del país. Allí no le tomaría mucho tiempo darse cuenta de que la mala entraña viene a veces en frasco chico. Aunque en la primera parte de “El enano” quedan a la vista una serie de actitudes que pintan al villano de esta historia como un ser afectado fundamentalmente por el resentimiento, todo indica que ese sentimiento negativo no basta para explicar su comportamiento.

“El mundo está lleno de gente buena y gente mala”, resume Eneas Marrul –viejo amigo de Ampuero en “Caretas” al comentarle el trato despectivo que el enano tiene con la gente a su cargo. “A cualquier individuo, si quieres saber cómo es, dale a que administre un poco de poder”, agrega el ‘flor de chismoso’ ante la sorpresa de su interlocutor.

Efectivamente, a Fernando le costó mucho dar por sentado que Hache era un envidioso y malhablado de la gran flauta. Le dio el beneficio de la duda más de una vez, ante amigos y conocidos, pero cuando el tema se volvió personal e involucró a su ex esposa y a su hija mayor, todo acabaría mal y las respuestas no se harían esperar.

El enano” muestra, más allá del humor fino que caracteriza a su autor, que sí es posible escribir una muy buena obra sin mayores artificios lingüísticos o gramaticales. Ampuero, quien ha admitido más de una vez ser “esencialmente un cuentista”, tiene en la sencillez y pulcritud del lenguaje a sus principales virtudes.

Volviendo al libro, son quizás esas virtudes las que –al menos en el ámbito literario—Hache nunca adquirió. Reconocido por una carrera periodística polémica pero muy efectiva, el enano nunca pudo dar el gran salto al campo que hizo famoso a Borges, Cortázar, Vargas Llosa o García Márquez. Su gran novela quedó pendiente, postergada probablemente por el estrepitoso resultado de su primera intentona creativa (muy bien descrita por Ampuero, vale decir).

Finalmente, y como ocurre también con “Lobos solitarios”, leer las memorias de un personaje que pasó con éxito por varios ámbitos (revistas, canales de televisión y periódicos) es una oportunidad inmejorable de revisar una historia reciente de nuestro país. Asimismo, “El enano” es un homenaje a la memoria prodigiosa de un narrador que se sintió atacado injustamente, pero principalmente es el reflejo de su voluntad de compartir con nosotros su forma de mirar de cerca a un país en el que la envidia es, lamentablemente, pan de cada día.

SOBRE EL LIBRO
Título: “El enano. Historia de una enemistad”
Autor: Fernando Ampuero
Editorial: Planeta
Año: 2018 (edición revisada)
Precio: 49 soles
Páginas: 224
A la venta: en todas las librerías de Lima

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