“Millennium” 7: así piensa Karin Smirnoff, la sucesora de Stieg Larsson y David Lagercrantz

Más de 105 millones de ejemplares vendidos después, la saga “Millennium” toma un nuevo impulso. A 18 años de la aparición de su primera entrega, “Los hombres que no amaban a las mujeres”, y con dos autores con sus respectivas trilogías –el creador Stieg Larsson y su sucesor David Lagercrantz–, los herederos del primero escogieron a Karin Smirnoff para seguir el legado.

Sin el dominio escénico que posee su predecesor, la autora sueca de 59 años de edad es más bien clara y directa. En una conferencia de prensa con medios de habla hispana, esta periodista y fotógrafa responde con pulcritud cada una de las interrogantes en torno a una historia que llegó a cautivar a por lo menos un par de generaciones merced a la potencia de sus protagonistas, la eternamente joven Lisbeth Salander y el inconquistable Mikael Blomkvist.

Aunque tal vez lo parezca para esta parte del continente, Smirnoff no es en absoluto un elemento nuevo en la industria literaria. Ha publicado varios libros antes de “Millennium 7”, incluyendo una exitosa trilogía que arrancó en 2018 con “Mi hermano”, y de la que ha vendido la friolera de 700 mil ejemplares. Ahora, por supuesto, tiene un reto mayor por cual es consciente de que será observada, comparada y analizada al milímetro, no obstante –como queda claro en esta ronda de respuestas—ella luce muy segura de lo que hace.

Esta nueva entrega de “Millennium” ocurre en Norbotten, la región más al norte de Suecia. Ya con la revista devenida en Podcast, nuestros viejos conocidos repiten el plato, enredados en una trama corrupta vinculada a la explotación de energías renovables. Pero hay otros personajes que ganarán protagonismo, desde Svala, la sobrina de Lisbeth, hasta Henry Salo, el futuro yerno de Mikael. Casi 600 páginas en las que Smirnoff demuestra que, además de continuar el legado, busca dejar clara su impronta.

A continuación, Karin Smirnoff y las respuestas que dio en torno a “Millennium”, su propia forma de afrontar la literatura, los temas que le preocupan y sus planes a futuro:

¿Cómo fue que empezaste a pensar en una saga como la “Millennium”, conociendo a los personajes de antemano?

Por supuesto que existían los libros previos, pero aun así yo sabía que tenía que hacer lo mío. Y, claro, también tuve que considerar a Lisbeth Salander y a Mikael Blomkvist, porque son las estrellas, pero para poder escribir mi propio libro, tuve que inventar mis propios personajes, tratar de incorporarlos y ponerlos en un ambiente que me pertenece a mí, y poder escribir un libro según mi estilo, sin tratar de copiar el de alguien más, ni tratar de poner demasiada atención en lo que ya se había escrito previamente.

En el libro se tocan temas como la explotación de energías renovables, la corrupción, la violencia hacia la mujer, ¿qué sientes cuando en el mundo se llega incluso a dudar del cambio climático, muchas veces desde gobiernos de ultra derecha?

Me parece una tontería, por supuesto. Es ridículo porque hay tantas evidencias sobre esta situación. Hay personas altamente profesionales que han hecho investigaciones sobre el cambio climático y es imposible decir que este no existe. Nosotros lo notamos acá: en lugares donde se suponía que no debía haber tanta nieve, está nevando muchísimo más. Y en lugares donde debería hacer mucho frío, hace menos. La nieve en las montañas se está derritiendo. Lo mismo está pasando en otros espacios como los Alpes. Hay evidencia y tampoco es algo nuevo. Hay personas de la ultra derecha, Donald Trump o el nuevo presidente de Argentina, que dicen que esto no existe, y creo que es fácil decir eso porque al hacerlo no te tienes que responsabilizar de ello, y entonces no tienes que invertir ningún tipo de dinero en ello, ni en desarrollar algún tipo de energía renovable, entonces, me parece que esa es una forma muy oportunista de interpretar el cambio climático. Pienso que a una persona normal por supuesto que le gustaría hacer algo al respecto, y lo haría de forma seria, e invertiría su tiempo pensando junto con los gobiernos en qué hacer.

¿Dudaste mucho en aceptar la propuesta para continuar el legado de “Millennium”?

No lo dudé. Dije que sí inmediatamente porque pensé que era una oportunidad que nunca iba volver a tener. Me gustó muchísimo leer los primeros libros de Stieg Larsson y me interesaba poder continuar con la historia de Lisbeth. Para mí poder continuar con estos libros era la posibilidad de responder qué había pasado con ella.

¿A la hora de elegir los temas buscaste una continuidad en la saga o te sentiste libre de buscar los temas?

Me doy la libertad de hacer lo que quiero con mi escritura. Claro que tengo un plan, porque sí quiero que mis libros sean libros muy presentes. Entonces, si el primero hablaba sobre la crisis energética, el segundo puede hablar sobre minería, y tal vez el tercero sobre el negocio petrolero, que es un tema muy amplio. Felizmente tengo la libertad de elegir cualquier tema. Nadie realmente me ha dicho que tengo que darle seguimiento o continuidad a determinado tema. Lo que sí tuve que hacer es presentar una sinopsis, mis ideas sobre cómo es que quería describir las cuestiones presentes. Porque Larsson hizo lo mismo: él utilizó los libros para explicar ciertas cosas al mundo, no solo desde la perspectiva de un periodista. Y sus preguntas son muy similares a las mías. A mí, por ejemplo, me interesa tocar la violencia contra las mujeres, pero también la que se da contra la naturaleza, el impacto que tiene en todo el mundo. Pienso que elegir este tipo de temas es algo que hasta a Stieg Larsson le hubiera interesado.

Karin Smirnoff en una fotografía de Johan Gunséus.

¿Por qué decidió continuar la saga a partir de las novelas de Larsson y en cierto sentido evitar las de David Lagercrantz?

No es que haya evitado a Lagercrantz, pero siento que él empezó las historias y las acabó en cada uno de sus libros, entonces, no veo como una trilogía lo que él escribió. Fue como un primer libro, un segundo y uno tercero. En el caso de Stieg Larsson, los tres libros estaban conectados con las mismas personas, con la misma trama de cierta forma. Yo pensé que iba a hacer lo mismo, pues necesitaba tres libros para poder escribir lo que quiero escribir. Pienso que David lo hizo muy bien, porque además tenía mucha presión encima. Hoy, varios años después, siento que no tengo el mismo tipo de presión. Y además no me importa. Si alguien tiene algún tipo de opinión en contra de que yo continúe la historia, pues no es mi problema. David hizo lo suyo muy bien y yo estoy tratando de hacer lo mío.

¿Cómo se maneja el hecho de tener dos autores y una historia tan pesada detrás al momento de escribir esta continuación de la saga?

Pensando que este es como cualquier otro libro que he escrito antes. Esta entrega de “Millennium” es mi quinto libro en lo personal. Trato de escribir para complacerme a mí misma. Si complace a alguien más, me da mucho gusto, pero no puedo pensar en los que a lo mejor no les va a gustar. Necesito libertad y no tener la voz de alguien en mi cabeza diciéndome que tengo que hacer tal o cual cosa. Yo estoy tratando de darle a las personas con mi libro un respeto. Quiero convertir a personajes en personas más que héroes o heroínas. Me parecen menos interesantes a mí los superhéroes, porque tal vez no tienen tantos sentimientos. Y quiero a Lisbeth más como una mujer que como una adolescente.

¿En qué cambia el hecho de que este libro esté escrito por una mujer?

Me parece importante tener una perspectiva femenina de la violencia. Cuando los hombres escriben sobre violencia existe el riesgo de que se convierta en entretenimiento, y yo creo que la violencia es muy interesante porque es algo que está muy presente en todas partes. Cualquier persona puede ejercer violencia en cualquier momento. No obstante, si uno habla de violencia sexual, en ocasiones si –por ejemplo— hacemos que la víctima se vea bien, lo cual es muy común en este tipo de libros, que a veces la víctima no solo es víctima, sino que también acaba siendo una joven muy atractiva, que es víctima de violencia, pero sigue siendo una mujer muy guapa, creo que acaba todo convirtiéndose en una especie de entretenimiento sexual perverso. Entonces, tal vez mi perspectiva, mi mirada femenina hace que esto cambie de cierta forma. Y yo sé que hay una discusión sobre si se debería escribir o no sobre violencia sexual, pero esto es algo tan presente, tan común, que, si uno deja de escribir al respecto, de tener esa perspectiva, podría uno acabar pensando que esta no existe. Y eso podría terminar siendo más peligroso. Y yo no estoy escribiendo literatura feminista, no tengo una agenda, pero soy mujer. Y yo sé lo que es una mujer entre hombres y también sé lo que es estar en situaciones violentas, así que para mí escribir al respecto es un tema personal y por eso creo que mi perspectiva hace que sea diferente este libro a que si lo hubiera escrito un hombre.

Teniendo esta saga ya tres autores, ¿consideras que la literatura es un ejercicio colectivo?

Creo que el arte en general es algo colectivo. Todo lo que uno hace se basa en el trabajo de alguien más, de lo contrario no habría ningún tipo de evolución. Así que sí, se podría decir, entonces, ya que falleció Stieg Larsson, muchas personas pensaron que no era lo correcto que Lagercrantz y yo escribiéramos otros libros, pero finalmente su familia heredó los derechos y decidieron que lo querían hacer porque él quiso hacer 10 libros, y eso fue parte de la decisión. Pienso que cuando muera mis hijos seguramente heredarán los derechos de mis libros y si quisieran continuar con mi trilogía o con cualquiera de mis libros, estarán en su derecho, o si desean venderle los derechos a alguien más, ¿por qué no?

En la trama de esta entrega la revista Millennium deja de circular y pasa a convertirse en un Podcast. ¿Cuántos de estos cambios radicales hay en este volumen y qué tan retador fue hacerlos verosímiles?

Específicamente ese reto no fue tan difícil porque muchos periódicos han dejado de existir y ahora más bien existe el Podcast, o solamente están en versión online. Así que no fue difícil imaginar la vida hoy de Mikael Blomkvist, porque él es un periodista que siempre le ha gustado su trabajo. El soporte impreso para él era lo más importante, entonces, al perderlo pierde gran parte de sí mismo. Ese fue mi propósito, quitarle Millennium fue para que él cambiara y para poder darle algún tipo de vida diferente. Por eso necesito tres libros. Mikael no es mi (personaje) favorito, pero trataré de hacer algo con él para que pueda encontrar esa pasión en otras cosas y no solo en Millennium o en las mujeres.

El séptimo libro de la saga Millennium que ha escrito Karin Smirnoff.

Cómo se decidieron los escenarios de la novela, siendo que, según sus propias declaraciones, son de una parte totalmente nueva del mundo…

Yo vivo en Suecia y para mí es algo muy normal. Y me parece una parte muy interesante del mundo porque muchas cosas están ocurriendo donde estoy yo. No hay tanta población acá, pero aun así hay muchas inversiones industriales que se están haciendo en mi región y se supone que debería aumentar la población en un 30% en 10 años y, claro, con más gente llegando, con más gente entrando, pues hay más problemas, más delitos. Y al mismo tiempo tenemos la naturaleza, el clima que es muy frío y oscuro en verano. Hay pueblos originarios, que con frecuencia acaban siendo un problema para los grandes inversionistas, porque quieren echarlos, y eso es algo que va sucediendo en todo el mundo, en lugares donde se están explotando minas, etc. La verdad es que las personas de los pueblos originarios viven en una relación tan cercana con la naturaleza que es algo que no va con el capitalismo, que simplemente no funciona ahí. Entonces, por supuesto que todo el tiempo hay conflicto entre las personas que tienen sus propias tradiciones, su propia cultura, la forma en la que quieren vivir, y las personas que quieren crear, invertir, hacer dinero. Y siempre acaba siendo el mismo problema en todo el mundo. Y con esto llegan problemas ambientales. Por eso para mí describir este escenario sirve para mostrarle al mundo que este espacio es como cualquier lugar del mundo, pero a la vez muy particular. Es igual, pero diferente. Y además es mi lugar, me gusta mucho y me siento orgullosa de ser parte de aquí.

Antes de entrar en este proyecto vino usted de su trilogía propia. ¿Es casual o escribir a largo aliento le gusta más por el espacio que le da para desarrollar mejor sus historias?

Al principio fue coincidencia, porque el primer libro de mi trilogía fue mi primer libro publicado. Para mí, publicar un libro era pensar que, ‘bueno, si alguien lo quiere leer, pues genial’. Y yo estaba en la universidad asistiendo a un curso de escritura creativa. Y seguía escribiendo, porque era parte de mi curso. Así hice esos tres libros durante el curso de dos años. Luego me puse a pensar por qué fue que lo escribí así. Y lo mismo con “Millennium”. Está conectado con la forma en que escribo. Porque tampoco es que sea alguien muy buena planeando. No soy buena colocando post it en las paredes. No soy ese tipo de persona. Después de haber escrito mi primera trilogía me di cuenta de que mucho de lo que escribo lo hago de forma inconsciente. No estoy tan segura de lo que vengo haciendo, pero al final sí lo sé. Entonces, sí, pues a lo mejor parece que necesito tres libros para desarrollar mejor la historia, los personajes y otras cosas más. Pero además también es nuevo para mí escribir novela policiaca. Antes escribía ficción, pero no policial.

Señalaste en una entrevista que Mikael Blomkvist te resultaba un personaje algo aburrido. ¿Te planteaste transformarlo?

Sí, a veces me da ganas hasta de matarlo para deshacerme de él, pero no creo que lo vaya a hacer. Creo que tengo que trabajar con él un poco más. Siempre es así: cuando uno lee un libro, algunos de los personajes son más interesantes que otros. Pero a Blomkvist le voy a dar la oportunidad, por supuesto, y veremos en qué acaba.

¿Impactaron de alguna manera sus facetas de fotógrafa y periodista en la escritura de este libro?

Porque sé cómo funcionan los periódicos, quizás sí impactó que fuera periodista, y el que yo sea fotógrafa –aunque ya fue hace mucho tiempo—también está un poco conectado a la forma en la que yo escribo, en mi estilo, donde siempre intento describir imágenes, porque yo veo imágenes cuando estoy escribiendo. No obstante, estoy tratando de no ser tan periodística porque el problema con los periodistas incursionando en la literatura es que tienen la necesidad de explicar absolutamente todo, porque es lo normal, es lo que hacemos los periodistas para que todo el mundo pueda entender. Sin embargo, para un autor se trata de escribir lo menos que se pueda en cuanto explicaciones, pero al mismo tiempo que eso escrito sea fácil de entender. La idea es que el lector forme sus propias imágenes.

¿Le inquieta tomar un proyecto literario por encargo como este y que pueda afectar más adelante su inspiración, sus ideas propias, o quedarse encasillada como pasa en el cine con los actores, o tal vez que al hablar de sus libros siempre la relacionen con “Millennium”?

No me inquieta eso, aunque no me gustaría ser encasillada. Sin embargo, tengo la libertad de escribir lo que quiera. Si quiero escribir poesía luego de “Millennium” puedo hacerlo. O escribir cine tal vez. Espero que sea posible hacer muchas cosas porque la vida es corta y quiero poder hacer lo máximo posible y “Millennium” no es toda mi vida. Yo tenía una vida antes, tengo gente, familia y amigos alrededor. Tengo muchas cosas que son más importantes que la literatura. La literatura es algo que hago, pero también pinto, abrazo árboles, etc. Esta saga es importante para otras personas porque es algo enorme, porque hay mucho dinero involucrado y yo estoy orgullosísima, claro, y por respeto a Stieg Larsson y a David Lagercrantz es que estoy haciendo mi mejor esfuerzo, pero solo depende de mí qué escribiré o haré después. ¡Tal vez decida no escribir más!

¿Ya viene trabajando en la continuación de “Las garras del águila”? ¿Tiene listos sus argumentos?

Sí, ahora mismo vengo escribiendo una entrega relacionada a la industria de la minería. He viajado recientemente así que no he tenido tanto tiempo de escribir como me gustaría, pero en eso estoy. Y tengo una muy buena idea de lo que pienso escribir. La minería es un tema muy amplio, por supuesto, y la historia ocurre en el mismo lugar donde se sitúa “Las garras del águila”. Ya veremos en qué termina.

Compártelo