Movimientos regionales vs. partidos nacionales: ¿quién ganó? Una entrevista a Mauricio Zavaleta

La realización de la segunda vuelta de las Elecciones Regionales 2014 coincidió con la presentación de ‘Coaliciones de independientes: las reglas no escritas de la política electoral’(Instituto de Estudios Peruanos), primer libro del joven politólogo Mauricio Zavaleta.

Con un lenguaje accesible y ejemplos concretos, la publicación describe y desmenuza una serie de reglas informales de la democracia peruana. Zavaleta se mantiene al margen de los lamentos en torno a la crisis (o inexistencia) de un sistema de partidos en Perú y muestra estos organismos tan criticados como exitosos: las coaliciones de independientes.

En diálogo con El Comercio, Zavaleta considera que los resultados de la reciente elección regional no son tan diametralmente distintos a las dos previas. Asimismo, el politólogo opina aquí sobre aquella ‘misión imposible’ en la que se ha convertido saltar del ámbito regional hacia el nacional.

-Algunos piensan que los resultados de Fuerza Popular en las elecciones regionales podrían significar un presagio de lo que vendrá en 2016. No obstante, si sus candidatos electos no tienen un buen desempeño, esto podría tener el efecto contrario ¿Qué opinas?

Es una apuesta algo riesgosa pero que, calculando como lo hacen los políticos, vale la pena hacerla. Los conocimientos que tiene uno desde Lima sobre las regiones son bastante limitados. No obstante, sí queda la imagen de que eres el partido con más regiones. Además, creo que en el caso del fujimorismo, que es una organización algo más cuajada que algunas otras, va a tender a brindar algo de asistencia técnica a sus candidatos regionales.

-¿Cuál es el perfil de estos candidatos?

Si ves a los candidatos que ganaron del fujimorismo, la mayoría son novatos. En general, los reclutados por Keiko no provienen de Fuerza Popular, sino que son nuevos. ¿Cuánto tiempo van a querer seguir en el fujimorismo? Me parece una buena pregunta. Yo diría que tienen ciertos incentivos para mantenerse, justamente pensando en que Keiko gane en 2016, pero también podrían desligarse del partido. Es una posibilidad real.

-Ya ha pasado con varios actuales presidentes regionales, no solo de dicha organización.

Wilfredo Oscorima obtuvo la presidencia regional de Ayacucho con Alianza para el Progreso pero luego de ganar las elecciones se separó y fundó su propio movimiento regional con el que más tarde se reelegiría. Creo que el segundo escenario (de los candidatos fujimoristas) es que estas personas (que ganan elecciones regionales) se mantengan en el partido, haya mayor articulación y quizás se le asista técnicamente.

-Y ahí nace la pregunta. ¿Qué le ofrece un partido a estos personajes independientes para que se mantengan en ciertas reglas y respondan a una dirigencia?

Si hablamos de los partidos nacionales, yo diría que nada. Viendo estas dos últimas elecciones, creo que hay dos partidos que se destacan un poco: Alianza para el Progreso (APP) y el fujimorismo. Es porque tienen algún activo que entregar a su candidato. Sobre el resto, Perú Posible, el nacionalismo o el Apra, más bien se generan desincentivos.

-Pero el fujimorismo también genera ciertas resistencias.

Claro, pero hay que verlo en términos desagregados a nivel nacional. En Pasco, en Cajamarca se vota más por el fujimorismo a diferencia de otras regiones. Por ejemplo, ser fujimorista en el sur del país no te conviene mucho si eres candidato, pero quizás en Pasco sí, Junín, Satipo o Chanchamayo. Ahí podría darte una ventaja inicial.

-Alianza para el Progreso es un partido con muchos recursos. En tu libro mencionas que un gran obstáculo para dicha agrupación podría ser precisamente eso. Si APP quisiera expandirse tendría que gastar mucho más.

En un libro publicado hace poco, Rodrigo Barrenechea demuestra claramente que el partido APP está anclado a la universidad. Entonces, donde existe la universidad, donde se amplía esta, ahí tiene capacidad para convocar candidatos y para ganar. ¿Por qué? Porque los recursos vienen directamente de la universidad. Donde no las hay, APP se comporta como la media nacional, es decir, lo que llamo en el libro coaliciones de independientes: agrupaciones coyunturales de políticos que se asocian básicamente porque tienen cierta reputación y permite eso ampliar un logo en toda una región.

-Hasta hace unos años, cambiarse de partido o de ‘camiseta’ era muy cuestionado, se solía calificar como ‘tránsfuga’. Hoy esta indignación se ha reducido. ¿Qué explicación tiene eso?

Vemos que – en realidad – (hoy) eso es la forma de sobrevivencia de los políticos porque, ¿qué pasa si me alío de manera duradera con alguien? Esa persona perderá eventualmente su valor de competencia. Si me asocio con una persona A, esta persona puede incrementar su valor o puede decrecer el mismo. Es el caso de Alejandro Toledo. Mucha gente abandonó Perú Posible porque Toledo dejó de ser un candidato viable. Esa es la lógica de los políticos, asociarse con aquella persona que le puede generar mayor arrastre.

-¿Por qué es tan difícil para las ‘figuras’ regionales dar el gran salto a la política nacional?

Me parece que parte de esto tiene que ver con el Congreso, un espacio que creo te termina consumiendo políticamente. La mayoría no se reelige. Tenemos una tasa de reelección muy baja en relación a América Latina. Además, tampoco tenemos un Senado. No tenemos un Congreso bicameral que te haga pasar quizás de una presidencia regional al Senado y de ahí a la presidencia. Además, me parece que ciertos liderazgos regionales se trataron de hacer desde el premierato y te hablo de Yehude Simon y César Villanueva. Ambos fracasaron. El primero por un conflicto social y otro por la falta de respaldo del presidente.

-¿A qué te refieres cuando mencionas en tu libro el término político empresario?

A pensar que los políticos se comportan igual que los empresarios. Para los empresarios, la actividad que realizan busca una ganancia material y en el caso del político, si bien puede haber un discurso para cambiar la sociedad, la premisa para estudiarlos es pensar que son criaturas ambiciosas cuya ganancia no es monetaria sino política. Son tipos que aspiran a controlar cupos de poder.

-Algunos aún siguen lamentando la crisis de los partidos políticos a pesar de que es un proceso de varios años. ¿Deberíamos acostumbrarnos a la idea de convivir con coaliciones de independientes durante mucho tiempo más?

Una salida no es viable a mediano plazo básicamente porque esta forma de hacer política se refuerza a sí misma porque, pensemos, si es que tengo la posibilidad de ganar elecciones sin asumir los costos de un partido políticos (pensando en un sistema de partidos), ¿Cuál será mi camino?  Ingresar a un partido, ser militante de base, involucrarme, acatar disposiciones, etc. Es un camino muy largo y que no me garantiza finalmente ser candidato a nada.

-Hoy los nuevos políticos pueden hacer un ‘atajo’.

Claro, se puede evitar el largo camino, ganando notoriedad a través de la radio, de la televisión. Yamila Osorio fue Miss Camaná y ahora es presidenta regional de Arequipa. Entonces, puedes ganar espacios no políticos e ingresar sin tener que negociar con otras personas acuerdos a largo plazo.

-¿Observas incentivos desde los partidos políticos para invertir en una construcción territorial más nacional?

No. En el caso de APP y el fujimorismo, responden a incentivos políticos muy concretos, como por ejemplo ser más fuerte para las elecciones del año 2016. Si vemos el resto de organizaciones, los incentivos son pocos. La sociedad peruana ha cambiado mucho: te puedes comunicar a través de los medios nacionales sin mayor dificultad. Asimismo, puedes gobernar el Perú tranquilamente sin tener ninguna región bajo control. El nacionalismo es un ejemplo de esto. Por último, si vas a poder reclutar candidatos muy fácilmente lo es cuestión de ‘ir a pescar’ porque la demanda va a existir (en las elecciones congresales). Tú eres el único ofertante, entonces, llegará gente a ti pidiéndote ser parte de tu organización. ¿Entonces para qué buscar ser una organización más fuerte?

-¿Los resultados de la última elección regional fortalecen tu investigación o la debilitan?

Siendo objetivo, creo que esta elección no marca mayor diferencia en cuanto a las del año 2006 y 2010. Seguimos viendo lo mismo, disociación entre organizaciones regionales y nacionales. Si vemos en términos totales, la diferencia entre cuánto ganan los partidos y cuánto los movimientos se mantiene constante. Creo que los movimientos regionales cada vez van ganando cada vez más elecciones provinciales.  Entonces, me parece que lo que describo en el libro se mantiene. Eso sí, pienso que el libro podría revisar aquellas organizaciones que digo que se fortalecen. Básicamente, hablo de Alianza para el Progreso, Nueva Amazonía en San Martín, Trabajando para todos en Huancavelica, Chim Pum Callao y un par más. Varias de estas se fortalecen pero Nueva Amazonía, no.

-El movimiento del ex primer ministro César Villanueva.

Así es. Algunos pensaban que era una organización que podía salir un poco de la media porque había hecho trabajo de base y había logrado reelecciones. Sin embargo, se va Villanueva y el movimiento queda un poco debilitado. 15% no está mal pero no mantuvieron la fuerza que uno esperaba. Yo creo que César expresa el drama de las regiones frente al poder central. Ya hizo política regional y la hizo bien. Fue el presidente regional reelecto con la mayor votación. Gastó bien el dinero que recibía su región pero quiso saltar a lo nacional desde el premierato y finalmente termina acabando su trayectoria no solo nacional sino además debilitando su movimiento. Sé que no está muerto (políticamente) pero es complicado que rehaga su carrera política.

*Publicada el 16 de diciembre de 2014.

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